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Ariadna Kastri

Los clásicos, leídos desde las mujeres que los sostienen

Los libros

Indómita

La novela de Medea

Lámina de «Indómita», de Ariadna Kastri
Portada de «Indómita»

En el barco que la saca de Corinto, un muchacho canta el crimen de Medea. La canción ha viajado más rápido que ella. Y su final es falso.

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Cada afirmación, con su canto y su verso.

Ella no piensa corregirle la letra. Piensa contarlo una vez, entera, en orden, sin quitarse ninguno de los crímenes que son suyos: y los hay, y no son pequeños.

Antes de la maga hubo una niña que aprendió a pesar la dosis

En el jardín de Hécate, a los nueve años, aprendió lo único que después le serviría en todas partes: ninguna señal en la planta separa el remedio del veneno. La señal la pone la mano.

Antes de la extranjera hubo una heredera. Corinto mandó llamar a Medea porque el trono había sido de su padre: solo por causa de ella reinó Jasón.

La caída no empieza con una traición: empieza con un tecnicismo

Un matrimonio declarado inválido. Dos hijos convertidos en bastardos por un artículo del derecho. Un edicto de destierro firmado por hombres educados que nunca levantan la voz. Contra eso, Medea hace lo que ha hecho toda su vida: pesar la dosis.

Hay otra versión del crimen de Medea, y está documentada

Durante siglos, los niños de Corinto vistieron de negro. Búscalo: la ciudad hacía duelo por un crimen que ella dice no haber cometido.

Indómita sigue hasta el final una rama antigua y real de la tradición, anterior a la versión que el teatro fijó y que el mundo lleva veinticinco siglos cantando. La botánica es farmacología verificable. El derecho es derecho ático. El epílogo de la autora declara, una a una, las fuentes de cada decisión, y dice también dónde eligió y por qué.

Esta novela no pide que se le crea. Pide que se compruebe.

Para quien lee

• relecturas del mito griego contadas por sus mujeres

• novela histórica que se lee como un thriller de tribunal

• voces antiguas en primera persona, densas y sin relleno

• historias sobre cómo se fabrica una reputación

Primera novela de Ariadna Kastri. Catorce capítulos, un prólogo y una coda. Incluye epílogo de la autora, glosario razonado y guía de debate para clubes de lectura.

El prólogo se puede leer entero en la muestra: es la noche en que Medea oye su propio crimen cantado por un desconocido.

El libro hermano: la novela se sostiene sola. Si al cerrarla quieres ver además las pruebas —cada una con su página y su edición—, están reunidas en El caso Medea: el juicio que nunca hubo (Causas reabiertas · 1), de la misma autora.